Historia y Antecedentes

 

 

¿QUÉ ES LA “DANZA ÁRABE”?

 

  Antes de empezar a hablar sobre su historia, de los estilos de su interpretación, instrumentos musicales y beneficios de su práctica, necesitamos saber a qué tipo de danza nos referimos cuando escuchamos el término “danza árabe”, y de cuál es la manera más apropiada de nombrarla.
            A primera vista no existe complicación alguna, porque ¿qué tiene de malo que se le llama “danza árabe” si es un baile árabe? Se preguntarán muchas de ustedes. Eso lo sabremos más adelante. Nuestra danza es conocida con muchos nombres en distintos lugares, se le conoce como Bellydance, danza árabe, baile de la odalisca, baile oriental, raks sharqi, la danza de las caderas y danza del vientre. De todas estas maneras de llamarla, yo prefiero utilizar los términos <<Bellydance>>  o <<danza del vientre>> para nombrarla ya que es una forma muy neutra para describirla, que más que definir su lugar de origen nos vincula a el cómo se baila.
            ¿Por qué entonces no usar “danza árabe”? Pues si bien es una danza que se practica en algunos países árabe (muy pocos, por cierto), no es un argumento suficiente para que se le llame así. En algunos países árabes, como Arabia Saudita (y hasta no hace mucho  tiempo, Irak), está  prohibido bailar. Esta forma de expresión nació en países como Egipto, India y Grecia, siglos antes del dominio árabe en Medio Oriente; es decir, cuando los árabes dominaron dichos países la danza ya existía: no la inventaron los árabes. Independientemente de eso, tampoco podemos llamarla “danza árabe” porque este baile no es una expresión autóctona  de dicha cultura. Las bailarinas de bellydance no se atavían con vestimentas propiamente árabes  y muchos menos esta danza es bien vista por el Islam que es algo <<muy árabe>>.

Séquito de músicos egipcios. Tebas.

 

 

El bellydance no representa en su totalidad elementos claves del folclor local, a excepción de que se esté bailando un saidi con su vestimenta tradicional, o un melaya o un debke libanés; generalmente cuando bailamos utilizamos una manera de enlazar los movimientos más “genérica”, menos rígida en el aspecto de que no tenemos que encorsetarnos en los estrictos parámetros de una danza folclórica. Y, por si fuera poco, la danza se ha fusionado muchísimo con la técnica rusa de Ballet… que en nada se relaciona con el cliché <<árabe>>
Tampoco podemos llamarla “baile oriental” porque nuestra danza no amalgama todas las danzas de Oriente, sino una pequeña porción que ha estado evolucionado. Si habláramos de un baile “oriental” tendríamos que abarcar todas o la mayoría de las danzas de los  países  considerados “orientales”, como las de la India, China, Japón, Indonesia, Corea, Vietnam, Afganistán, Malasia, así como de todas los pequeñas islas que  geográficamente se localizan al Oriente.
El muy famoso y puesto de moda término “danza de las caderas” describe parcialmente esta danza, ¿por qué si se danza con la cadera? ¡Por supuesto que en el Bellydance se danza con la cadera! pero también con el cabello, las manos, los brazos y el abdomen. Además, existen otras danzas cuyo elemento representativo es la cadera, como el Hawaiano, el Sua Sua, y algunas danzas pélvicas africanas. No podemos referirnos de una manera tan vaga puesto que existen otras danzas que se distinguen por el uso exclusivo de la cadera.

 
 

 Tampoco podemos llamarlo “baile de la odalisca” por una sencilla razón: NO SOMOS ODALISCAS, es decir, no somos esclavas de un harén de alcurnia. La palabra <<odalisca>> viene del idioma turco <<odalik>> que literalmente significa esclava. Anteriormente se educaba a las esclavas del harén de los califas y sultanes, en las artes del canto, la recitación y la danza para que entretuvieran a las personas que habitaban dicho lugar. Si bien las odaliscas bailaron esta danza, no fueron ellas las creadoras, sino intérpretes provenientes de una porción muy minoritaria.

 

 
 

El término “raks sharqi” es apropiado en ciertas ocasiones, porque no todas bailamos raks sharqi . En árabe, << raks>> significa baile, y  <<sharqi>> significa Oriente o Este. Se cree que los antiguos habitantes comenzaron a utilizar este término para nombrar la danza que practicaban las tribus gitanas que venían del Este, de la India.
 El “raks sharqi” existe en muchos países de Medio Oriente, casi todas las mujeres saben bailarlo. Lo utilizan para divertirse en fiestas y reuniones familiares, donde también lo aprenden sin gran ceremonia: simplemente imitando los movimientos de cadera, abdomen  y manos que realizan sus madres y abuelas. El raks sharqi es simple, repetitivo y muy hermoso: en él hay pocos desplazamientos, no hay giros, los brazos posan muy cercanos al cuerpo, las manos dibujan figuras y no utilizan un <<bedlah>> (uniforme o traje especial) para interpretarlo. Este género desconoce la fusión con otras disciplinas dancísticas como el Ballet, el Flamenco o el Jazz. Quisiera aclarar que fue el raks sharqi el que algunas bailarinas empezaron a mezclar, sobre todo en Egipto con otras disciplinas hasta convertirlo en el actual Bellydance.
 


Por último, y ya para concluir esta sección de “Así no”...  quisiera explicar la razón de por qué llamarlo Bellydance o danza del vientre es una manera adecuada y neutra. En el siglo XIX, cuando los franceses vieron interpretar en una feria universal a una bailarina de origen sirio o libanés (para muchos la mística figura de Little Egipt) quedaron anonadados… les sorprendió ante todo porque ella bailaba sin corsé, tambaleando de lado a lado su cadera y ejecutando movimientos tan ondulantes en el abdomen que parecían imposible de imitar. Se cuenta que el pequeño stand que estaba destinado a la exhibición de esta bailarina se llenó muchísimo más que la del famoso telescopio que pesaba tres toneladas. Fueron los franceses los que bautizaron esta danza como “dance du ventre porque decían que de ahí nacían todos los movimientos. Más tarde, los americanos harían otra feria universal, ahora en Chicago, y verían el mismo baile, al cual llamarían “belly dance”.
            Digo que es una forma neutra de llamarlo porque no dice su origen, no entramos en controversias de si es de aquí o de allá, de la India o de Arabia… simplemente nos dice con qué se baila: con el abdomen. Hasta ahora no he conocido danza que centre sus movimientos en el abdomen y cuyo origen haya estado tan relacionado con el vientre femenino como el Bellydance. Nuestra danza en sus más tiernos orígenes fue una loa a la vida: al vientre que protegía y abrigaba la nueva vida.

 

La gran mayoría de los movimientos actuales de esta danza obtienen su fuerza del abdomen y de ahí se emanan al resto del cuerpo. El vientre para el Bellydance, así como para el Yoga y los Pilates, es el estabilizador central de todo el cuerpo.



La danza del vientre es una loa a la vida, al vientre femenino y a la mujer.

  

            Ahora, ¿qué hay de especial o diferente en el Bellydance? ¿Qué es lo que lo convierte en algo más fácil o más complicado que el resto de las danzas?
            El primer punto que se distingue a simple vista es que el Bellydance tiene muy pocos pasos, pero muchos movimientos. Los movimientos son focalizados y muy coordinados entre sí. El movimiento es de una determinada zona muscular, no de la totalidad del cuerpo. La bailarina puede danzar exclusivamente con la cadera, o con el pecho o con el abdomen, sin necesidad de que esas tres zonas corporales se muevan, todas, al mismo tiempo, y hagan el mismo movimiento. Esta danza es capaz de demostrar una gran cantidad de movimiento en un espacio muy reducido. Sin tener que desplazarnos del escenario (aunque sí es recomendable) podemos agotar el repertorio de movimientos y hacer una interpretación formidable. Los movimientos son, en su mayoría, verticales, es decir, fluyen de arriba abajo a través del cuerpo, y muy pocos necesitan de desplazamientos horizontales (giros, paso de twist, chassé, paso griego, paso egipcio, etc).
            La práctica de este arte requiere del desarrollo de la conciencia corporal y concentración de nuestra parte, ya que sólo así estaremos en condición de mantener distintos ritmos y movimientos al mismo tiempo en torso y cadera. Para algunas personas, aislar el movimiento en una determinada zona corporal les parecerá muy sencillo; pero también habrá estudiantes que consideren, sobre todo cuando son principiantes, que aislar el movimiento sea algo muy difícil. Les llevará algunas semanas, incluso meses lograr esta proeza… Recordemos que sólo mediante la práctica cotidiana de esta danza así como otras disciplinas como el Yoga, se irá desarrollando la conciencia corporal gradualmente.
Cuadro de texto:              Esta danza no es ni más difícil o más fácil por sí misma, sino que depende de quien la interpreta y por supuesto, de la experiencia dancística de la bailarina.
            Quizá, si haya algo que distinga al bellydance, a parte de lo diferente de sus movimientos, es su emotividad. Al igual que la música árabe que utilizamos para bailar, el baile es totalmente lírico. Las canciones árabes siempre hablan de amor: de amores correspondidos y no correspondidos, de amores que tienen que olvidar, o que ya olvidaron, de lo bello que es la vida cuando se ama. En estas canciones la palabra <<habibi>> o <<yahabibi>> jamás faltarán, ya que la primera significa “querida”, y la segunda, “te amo”. La música de fondo es sumamente melodiosa, con matices sumamente variados que son propicios para que la bailarina exprese una gran cantidad de movimientos increíbles.
            Si hay algo que me fascina de esta danza en el contexto estético, es que es una disciplina que no aspira a la perfección corporal o a la esbeltez, sino que, al contrario, permite que cualquier bailarina, sin importar su complexión corporal, su peso, o talla pueda dejarse llevar por sus armoniosos movimientos e interpretarla. Es una danza que autoriza que los sentimientos afloren y las emociones de materialicen en una creación única, maravillosa, diferente, llena de color, de amor y de danza…
¿QUÉ DICES? ¿BAILAMOS?

-Azadeh Sheykholya Trujillo

 



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